Ya volvieron a la escuela los niños y jóvenes de México y volvieron para encontrase en las mismas escuelas descuidadas que, algún político, les arreglará durante el año escolar. Los alumnos verán también, que, les falta un compañero o compañera, y es que cada vez la deserción suscribe a más chicos. Puede ser que los padres de aquel que ya no va a la escuela, no tengan trabajo, que hayan migrado a un lugar más seguro, que el menor de la familia tenga la preferencia de estudiar y sacrificar al más grande, al menos para que uno tenga educación. Peor aún, le puede tocar a su hijo, lector, uno de esos maestros reprobados que, no pasaron la prueba para calificarlos y acreditarlos como profesores y que niega el Sindicato de trabajadores de la educación que existan profesores reprobados; y qué tal las esperanzas de que a los papás les alcance el dinero para el regreso a clases, utilizando 800 pesos que la PROFECO dice le garantiza comprar lo necesario para la escuela.
Si lo anterior le parece debatible, lo que sí está en ese concepto, son todas las propuestas de los distintos niveles de gobierno: Uno, la legalización de las drogas; en caso de frenar al crimen organizado con la permisión de venta de drogas en cantidades moderadas ¿Quién las va a vender, las fabricará o procesará, habrá comerciales en la tv y la radio; quién garantiza su calidad?
Dos, el problema de inseguridad y que hace años se dieron cien días para poner un plan a funcionar en el país y fuera eficaz para detener el crimen, no se ha hecho, o ¿quiere el presidente Felipe Calderón hacerse el héroe en la recta final de su mandato, uniendo a los gobernadores y al país en pro de mejorar la seguridad?
Tres, en un estado laico (sustentado y establecido en la constitución) que la opinión de la iglesia católica sea más importante que llevar al país a uno con mayor tolerancia, progreso y equidad, a propósito de la unión de matrimonios del mismo sexo y adopción, por parte de estos, de niños huérfanos y abandonados. A la iglesia católica no le cae el veinte que, son ellos quienes faltan a los ejemplos de Dios al no proveer de pan y cobijo a quien lo necesita (es que escogen y si el pobre y necesitado no es de su religión, lo desechan) No entienden las sabias palabras de aquel que dijo en el templo “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”.
Y recuerde que así pasa cuando sucede.
septimo_noticias@hotmail.com
periodicoseptimo@gmail.com
Si lo anterior le parece debatible, lo que sí está en ese concepto, son todas las propuestas de los distintos niveles de gobierno: Uno, la legalización de las drogas; en caso de frenar al crimen organizado con la permisión de venta de drogas en cantidades moderadas ¿Quién las va a vender, las fabricará o procesará, habrá comerciales en la tv y la radio; quién garantiza su calidad?
Dos, el problema de inseguridad y que hace años se dieron cien días para poner un plan a funcionar en el país y fuera eficaz para detener el crimen, no se ha hecho, o ¿quiere el presidente Felipe Calderón hacerse el héroe en la recta final de su mandato, uniendo a los gobernadores y al país en pro de mejorar la seguridad?
Tres, en un estado laico (sustentado y establecido en la constitución) que la opinión de la iglesia católica sea más importante que llevar al país a uno con mayor tolerancia, progreso y equidad, a propósito de la unión de matrimonios del mismo sexo y adopción, por parte de estos, de niños huérfanos y abandonados. A la iglesia católica no le cae el veinte que, son ellos quienes faltan a los ejemplos de Dios al no proveer de pan y cobijo a quien lo necesita (es que escogen y si el pobre y necesitado no es de su religión, lo desechan) No entienden las sabias palabras de aquel que dijo en el templo “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”.
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